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1) Le fecha de casamiento: todos sabemos que existe temporada alta y temporada baja. Debemos tener esto muy en cuenta porque los precios varían un montón, más de lo que uno pensaría. Una boda en invierno, ambientada acorde y en un salón hermoso, nos saldrá muchísimo menos y será igual de espectacular que en verano. Además, si la hacemos un sábado a la noche nos saldrá mucho más cara que si la hacemos cualquier otro día. Podemos aprovechar un feriado y celebrarla ese día.

2) Momento del día: si tenemos un presupuesto acotado se debería considerar hacer una boda de día. Son hermosísimas, podemos ofrecer comida y un té, y los gastos se acortarán tremendamente. Podemos chequear el clima y hacerlo en un hermoso día soleado un sábado o domingo al medio día.

3) Detalles: las invitaciones es algo en lo que se puede achicar el presupuesto sin tener que acortar en otras áreas. Debemos ser realista, y aunque nos encante esa invitación en un pergamino de 1800, la realidad es que la invitación cumple una función muy concreta, proporcionar los datos del evento. Compensando con un souvenir encantador, los invitados tendrán un recuerdo hermoso, sin haber gastado fortuna. Además, ahorraremos mucho más si decidimos hacerlas nosotros mismos. No hay que tener miedo, si aprendemos bien la técnica, podremos hacer desde invitaciones, souvenirs, centros de mesa y demás con poquito y quedarán increíbles. Una tendencia que se estila cada vez más son las invitaciones por Internet. No hablamos de un simple mail, sino de un video animado, con música y acorde al estilo romántico, divertido, o el que queramos. ¡Y ahorraremos hasta en enviarlas!

4) Pedir mil presupuestos: bueno, a lo mejor no tanto como mil. Pero nunca se debe aceptar el primer presupuesto que nos ofrezcan. Debemos tener diferentes precios para comparar, no sólo diferentes opciones, sino diferentes presupuestos por el mismo servicio. Se sorprenderán la diferencia de precio que hay entre diferentes empresas.

5) Todo es cuestión de contactos: cuando estamos, por ejemplo, averiguando sobre fotógrafos, no tengan vergüenza de preguntar a sus conocidos si conocen alguno de confianza. Hay muchos fotógrafos nuevos, que son increíblemente profesionales y que simplemente están esperando una oportunidad que nosotros le podemos dar. Además, el costo de su servicio es mucho menor. Pregunten entre sus conocidos sobre fotógrafos, catering, DJ…etc. y se darán cuenta que no sólo hay que pedir presupuesto a las grandes empresas. Hay mucha más variedad y mucha gente que está arrancando con sus carreras que pueden hacer un muy buen trabajo y por la mitad de precio.

6) Internet: como hemos visto en el artículo anterior, por Internet se puede comprar de todo y a un precio mucho más económico. Y si además compramos en cantidad, podremos llevar a cabo nuestra boda por mucho menos que el presupuesto que tenemos en mente.

7) Invitados: la realidad es que solemos invitar a mucha más gente de la que realmente queremos. Hay muchas personas a las cuales invitamos porque nos sentimos obligados. Bueno, eso se terminó. Es nuestro casamiento y si queremos hacer una boda íntima y con pocos invitados entonces no debemos sentir obligación de invitar a nuestro jefe con su esposa y sus siete hijos, ni la secretaria del trabajo, ni el chico de las fotocopias. Podemos otorgarles un souvenir y explicarles que la boda consta sólo de familiares directos. En este aspecto, quedarán asombrados de lo que se ahorrarán.

8) El salón: aunque muchos dudan, suele ser más barato casarse en las afuera y contratar un servicio de taxis para llevar a los invitados, que casarse en un salón en plena ciudad. E incluso, si tenemos contactos (como antes mencionamos) seguro que alguno tiene una hermosa casa de campo, donde podremos celebrar nuestra boda sin gastar fortuna en un alquiler. Es todo cuestión de averiguar.

9) Comida y bebida: si queremos acortar el presupuesto en este aspecto sin tener que terminar dando hamburguesas con papas fritas, debemos decidir lo siguiente: cantidad o calidad. Esto no significa que debemos dejar de lado la calidad si tenemos una boda de trescientos invitados. Si no, que podemos acortar en algunas cosas. Por ejemplo, durante la cena se servirá vino y gaseosas (acortando la variedad) y para el brindis un champagne de alta calidad. Durante la cena los invitados tomarán cualquier cosa que se les sirva, nadie va a decir: ‘Que feo esto, yo quería tal vino’. Y podemos reservar ‘lo bueno’ para el brindis.

10) Organizarse con tiempo y ser realista: el presupuesto no debe ser algo que nos estrese. Con el simple hecho de organizar con tiempo podremos ahorrar mucho, ya que cuando se reservan y contratan salones, DJ, fotógrafos y demás con bastante tiempo de antelación, se suele conseguir un descuento. Y aunque ese descuento no parezca mucho al principio, sumando todos esos porcentajes, veremos que todo suma, mejor dicho: que todo resta.

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 Por: Florencia Frind Irazabal