Siguiendo con el análisis de las costumbre en las bodas, hoy es el turno de la usanza de arrojar arroz a los novios cuando salen de la iglesia o del recinto en donde tuvo lugar la ceremonia. Como hemos dicho anteriormente, algunas de las costumbres más usuales dentro de los festejos y las ceremonias de bodas hunden sus orígenes en tiempos remotos. Ése es el caso de las costumbre de arrojar arroz a los novios.

Es tradición bien asentada el tirar arroz a los novios una vez que dan el sí ante un juez o un sacerdote. El procedimiento es el de esperar a que los novios salgan del recinto donde se ha llevado a cabo el acto civil o religioso y se arroja arroz. Para muchos este es un acto que está ligado inseparablemente a las bodas, siendo la imagen de los novios bajo la lluvia de arroz una de las más representativas de la unión.

¿Cuál fue el origen de esa costumbre? El origen de la costumbre es muy remoto. Hace miles de años, los chinos comenzaron a tener la costumbre de esparcir arroz sobre los contrayentes para simbolizar los buenos deseos que los invitados tenían hacia los novios: prosperidad, abundancia y fertilidad. De manera que en su origen, la costumbre tenía el mismo significado que tiene actualmente.

¿Por qué se seleccionó el arroz? Porque es el cultivo más abundante y popular de aquellas tierras. Era el símbolo perfecto para la abundancia y la prosperidad, ya que la economía de muchas familias dependía del éxito de las cosechas. De modo que el arroz se volvió un símbolo popular de las costumbres nupciales de la antigua China y luego —con el correr de los siglos— del mundo entero.