Cómo deben vestir los invitados (parte I)

Los artículos publicados aquí generalmente dan consejos dirigidos a los novios. Esta vez, se correrá un poco el punto de mira para hablar de los invitados y los atuendos más apropiados para asistir a una boda. Si bien el centro de atención en una boda es la pareja, los invitados constituyen una parte central de […]

Los artículos publicados aquí generalmente dan consejos dirigidos a los novios. Esta vez, se correrá un poco el punto de mira para hablar de los invitados y los atuendos más apropiados para asistir a una boda. Si bien el centro de atención en una boda es la pareja, los invitados constituyen una parte central de la celebración. Si desentonan con su atuendo, pueden empañar un poco la fiesta. Si visten elegantemente, contribuirán a el éxito de la boda.

En primer lugar, ¿cómo pueden seleccionar la indumentaria correcta las mujeres? Se dice que las mujeres, en líneas generales, son más detallistas que los hombres al seleccionar la ropa. Cuidan mejor los pormenores y hasta se fijan en los más minúsculos accesorios. Más allá de este hecho, lo cierto es que elegir correctamente el vestido para concurrir a una boda es una tarea que presenta sus dificultades. Para hacerlo bien, no sólo se deben tener en cuenta qué les queda mejor, sino que han de fijarse en las características del banquete.

Por lo tanto, para determinar qué se pondrán, deberán tener en cuenta en qué momento del día será la fiesta. Si la fiesta es nocturna, convendrán los modelos más formales, elegantes. Los vestidos de colores oscuros son ideales para este tipo de festejos. El color negro es fácil de combinar con accesorios —sobre todo si éstos son plateados— como aros, collares, pulseras, etc.

Si, por el contrario, la fiesta se celebrara de día y al aire libre, el atuendo apropiado varía un poco. Los modelos extremadamente formales, los vestidos largos y los colores oscuros no son lo más conveniente para este tipo de festejos. En estos casos, se podrán utilizar vestidos más cortos, modelos más informales y colores más claros. Sin embargo, hay que hacer una salvedad: es costumbre que las invitadas no utilicen ropa blanca, pues de este modo podría opacar a la novia.

Ser invitado a una boda es todo un privilegio. Si uno va arreglado con esmero, contribuirá a que los novios tengan un recuerdo imborrable de ese día.

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